VELADA ROMÁNTICA

                                             

                                                         VELADA ROMÁNTICA

 Era una noche de verano cuando Ana y Eduardo se fueron a pasar el fin de semana a la cabaña de la familia a las afueras de la ciudad. Al llegar no había energía eléctrica y tampoco señal telefónica. A la luz de las velas tomaban una copa de vino mientras él leía unos versos de un libro romántico, cuando el reloj marcaba la una de la madrugada escucharon un ruido afuera de la cabaña, de momento guardaron silencio y fueron a ver que sucedía. Al asomarse por la ventana solo vieron obscuridad a su alrededor, al percatarse que no había nadie decidieron regresar a la sala pensando que fue producto de su imaginación. 

Minutos después escucharon nuevamente ruidos, pero ahora en el pórtico, fue entonces que se armaron de valor y al abrir la puerta se encontraron con la silueta de un enorme lobo.

Llenos de miedo salieron despavoridos y se escondieron en una habitación, intentaron llamar al 911 pero olvidaron que al encontrarse a las afueras de la ciudad no había señal telefónica. 

De pronto, escucharon aproximarse al animal por el crujir de la madera del pasillo. Al sentir que llegaba su inminente fin, se tomaron de las manos, se miraron a los ojos y juntos decidieron que uno de los dos tenía que enfrentar a la bestia para que el otro pudiera huir. 

Eduardo fue quien tomó valor y se dirigió a la puerta, preso del miedo le temblaban las manos, tomó el picaporte y lo giró, abrió lentamente la puerta y se asomó al pasillo, cuál fue su gran sorpresa al encontrar un gato gordo en lugar de un lobo feroz.

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