PEDRO Y EL PROGRESO

 

PEDRO Y EL PROGRESO

 Nuestra historia comienza en un pueblito muy lejano en México por aquellos años de 1975. El país vivía una época de gran desarrollo, en las calles de la capital se podían observar automóviles, sistemas eléctricos, las universidades otorgaban grandes oportunidades de estudio para millones de mexicanos. Sin embargo, en los estados de provincia las cosas eran distintas y más en los poblados lejanos.

 

Es justo en uno de estos lugares donde Pedro, un niño de 6 años, crece dentro de una familia numerosa donde apenas alcanzaba para comer. Por ello, es que asistir a la escuela primaria era una tarea complicada. Cada noche tenía que estudiar al calor de un pequeño quinqué ya que no tenía luz, pero tenía la ilusión de aprender.

 

Un buen día se acabaron las hojas de sus cuadernos por lo que tenía que buscar una solución para conseguir algo de dinero. La familia de su mejor amigo lo invitó a trabajar en su negocio, una pequeña panadería donde se encargaría de repartir el pan por las tardes. La primera tarde, su amigo le regalo una botella para que ahí guardara las monedas que le daban de propina.

 

Al principio no le daban porque pensaban que lo gastaría en otras cosas, pero no dejó que eso lo derrotara al contrario se esforzó porque tenía la ilusión de estudiar y además ayudarle a su mamá y a sus hermanos él quería sobresalir a pesar de la adversidad de la vida, en esos años su madre se levantaba muy de madrugada para ir al nixtamal y prepararles algo muy sencillo de comer, con tantos hijos que tenía y su padre también se iba al campo a trabajar muy duro de sol a sol.


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