FÉNIX
FÉNIX
Rodeado de un espeso bosque, y alejado
de todo contacto humano, vivía un hombre en una vieja cabaña de madera, era
solitario y de mirada triste, que, al no poder encontrar a su amor ideal, y
decepcionado de todo se alejó. A partir del momento, en que decidió aislarse,
desarrolló una adicción. Sí, la adicción a la lectura de libros de antaño. Él
era un hombre sensible, con un corazón puro, el cual pasaba horas enteras
leyendo historias de amor, sin importarle la llegada de la noche, imaginando
ser el protagonista, esto lo llenaba de emoción.
Su pasión era desbordante, tanta, que,
en su afán por adentrarse en su lectura a pesar de la obscuridad, prendía una
lámpara de aceite, la cual, con una tenue luz le hacía compañía y daba más
romanticismo al ambiente haciendo más grata su lectura. Se hacía ilusiones de
que algún día alguien lo amara tanto como en los relatos de sus libros – aunque
impedía el contacto con la gente, algo contradictorio -. Hasta que un buen día,
llegó aquel ser tan maravilloso que tanto anhelaba. Era linda, tal cual como la
había imaginado, su persona ideal, sin embargo, al querer tocar a ese ser de
luz, perfecto en todos sus aspectos, se esfumo como aire entre sus dedos, al
tiempo que escucho el sonido del despertador pues en realidad se trataba de un
sueño y en el momento menos oportuno la alarma había sonado, lo que interrumpió
abruptamente algo tan especial marcando el final.
Se incorporó todavía un poco confundido y se quedó allí, sentado sobre su cama con los ojos fijos al paisaje arbolado que se asomaba desde su ventana. En su interior, se mezclaba la ira con la impotencia, la sola idea de que no fuera real le llenaba de sentimientos encontrados... se revelaba, al mismo tiempo que entristecía y con un largo suspiro miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba en la realidad, en su realidad. Tuvo entre sus manos la felicidad, pero ésta solo era un espejismo, nada había sido verdad.
Después de su batalla personal, se empoderó y decidió que ya era tiempo de regresar, de buscar, de hacer su vida más emocionante, de tener sus propias experiencias y así como en los libros vivir una maravillosa historia, aunque no siempre fuera ideal, pero formaría parte de esa virtud que a diario se nos otorga, que en este caso es la vida, era su vida la que necesitaba escribirse día a día, así de imperfecta como es.
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