LA CASA DE LA ABUELA
LA CASA DE LA ABUELA
Después de muchos años mi familia y yo pudimos visitar la casa que era de la abuela, una casa muy grande rodeada de muchos árboles y plantas, por donde yacía un corredor muy amplio y largo. Al llegar a esa casa que estuvo cerrada por muchos años...al abrir la puerta rechinaba y el olor a humedad no pasaba desapercibido, pero todo estaba intacto tal como lo dejó, había en la mesa de madera el reloj, el candil, junto la botella del aceite con el que se encendía y ese libro de cuentos que jamás podré olvidar, en fin, se sentía la tranquilidad como cuando era niña.
Mi mente estaba tan concentrada en tantos momentos bellos vividos en la casa de la abuela, cuando de repente el sonido de unos autos, interrumpieron mi pensar, corrí hacia la ventana y vi cómo dos autos se estacionaban frente a la casa, de ellos bajaban unas personas de las que no distinguía su rostro, se fueron acercando a la puerta y cuando entraron logré reconocerlos, ¡eran mis tíos! Los hermanos de mi mamá.
Después de un agradable saludo, uno de ellos mi tío Pablo empezó a discutir sobre la herencia, ya que mi abuela no les había dicho nada, entonces el tío Luis, quien tomó asiento en el viejo sillón, solo dijo que no le interesaba nada de la herencia, a lo que contestó la tía Sofia, una mujer de carácter fuerte y mandona, que la casa tenía que repartirse entre los tres que son los que quedaban, que era lo más justo. En eso sonó la campana que era el timbre de la puerta, extrañados porque ya no esperábamos a nadie, guardamos silencio por un momento y el tío Luis, se levantó y se acercó a la puerta para abrir, y ¡oh sorpresa! era el viejo notario del pueblo, lo acompañaba su viejo portafolio, él era quien nos había citado.
Conforme iba ingresando a la casa todos estábamos intrigados, nerviosos, mi corazón latía agitadamente, las manos me sudaban, no tenía palabras, les pedí pasáramos a la vieja mesa de madera, donde
solíamos convivir con la abuela. Cuando ya todos tomaron su lugar el notario extrae de su viejo portafolio un sobre y comenta -está por cumplirse la voluntad de la abuela. Abre el sobre y guarda silencio un momento, pasa saliva y se decide a leer “por los momentos vividos, por tu amor desinteresado, por acompañarme hasta el final, por tu buen corazón te dejo a cargo de la casa porque sabrás conservarla y hacer buen uso de ella”.
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