LA ESPERA

 

LA ESPERA


Es el final del verano, falta poco para que inicie el otoño, casi es de noche, afuera se escucha la lluvia que cae fuerte y torrencial tanto que ocasiona que la luz se vaya. Yo a solas en casa, enciendo una vela en una vieja lámpara para alumbrar, pero solo me da luz a medias, pero no importa, la emoción que se agita dentro de mis entrañas hace que por momentos no lo note. Me hago acompañar de un libro que tú me regalaste y leo con toda la intención de encontrar algo de ti entre sus líneas, solo por momentos lo dejo a un lado únicamente para ver el reloj deseando que las horas pasen lo más rápido posible para que llegue ese momento tan anhelado de estar contigo. Recorro la habitación con la mirada y en la antigua mesa veo esa detallada botella la cual está llena de ese exquisito vino que es nuestro favorito.  

El ambiente es perfecto, los elementos de la naturaleza son cómplices involuntarios de ese momento tan esperado. De pronto, escucho el sonido del motor de un auto detenerse y el corazón parece salirse de mi pecho y rápidamente corro a la ventana, recorro las cortinas con una emoción como si fuera la primera vez de ese encuentro contigo.

Sí, eres tú, la luz del auto me alumbra intensamente, busco tu mirada y te veo con esa expresión de tranquilidad, pero a la vez de apuro, y me sonríes al topar nuestras miradas, corro a abrir la puerta tan apuradamente como la emoción me lo permite y te fundes conmigo en un intenso abrazo haciendo ver  nuestra sombra como si fuera una sola silueta a la luz de la vela, seguido de un ardiente e intenso beso que ambos quisiéramos fuera interminable, y me refugio en tus brazos de los cuales no quisiera salir nunca, todos los obstáculos y la distancia parecen haber quedado atrás. La espera ha terminado y estaremos juntos.


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